La Diócesis de Coria-Cáceres ha denunciado varios intentos de estafa telefónica en los que los delincuentes han utilizado voces falsificadas para hacerse pasar por el obispo y el vicario general. Su objetivo era conseguir dinero y datos confidenciales de asociaciones y entidades.
La inteligencia artificial sigue avanzando a una velocidad sorprendente, pero no todos la utilizan con buenas intenciones. Los delincuentes han encontrado en esta tecnología una nueva forma de engañar a sus víctimas y ahora ni siquiera necesitan utilizar su propia voz para hacerlo.
El último caso conocido se ha producido en Cáceres, donde la Iglesia ha tenido que lanzar una advertencia pública después de detectar llamadas fraudulentas en las que los estafadores imitaban la voz del obispo, Jesús Pulido, y del vicario general.
Lo preocupante de este tipo de engaños es que la persona que recibe la llamada puede estar convencida de estar hablando con alguien conocido y de confianza, cuando en realidad está escuchando una voz falsificada.
Se hacían pasar por el obispo para pedir dinero
Según ha informado la propia Diócesis de Coria-Cáceres, las llamadas estaban dirigidas principalmente a asociaciones y delegaciones, aunque no descartan que también se haya intentado contactar con otras instituciones o administraciones públicas.
Los estafadores utilizaban una técnica conocida como clonación de voz, que permite reproducir artificialmente la forma de hablar de una persona.
Durante la conversación, los delincuentes intentaban ganarse la confianza de sus interlocutores utilizando una voz que aparentaba ser la de una autoridad religiosa.
Una vez conseguido ese primer objetivo, llegaba la verdadera intención de la llamada: solicitar una donación económica o comunicar que supuestamente se había recibido una cantidad de dinero que iba a ser transferida a la entidad.
En este último caso, el engaño servía como excusa para solicitar información y datos que podían utilizarse posteriormente de forma fraudulenta.
Afortunadamente, las personas que recibieron estas llamadas sospecharon y decidieron contactar directamente con el Obispado antes de facilitar información o realizar pagos.
Gracias a esa comprobación, la institución pudo identificar los intentos de estafa, presentar la correspondiente denuncia y alertar públicamente sobre lo sucedido.
La inteligencia artificial permite imitar una voz con un realismo sorprendente
Hace unos años, falsificar la voz de una persona de forma convincente requería medios técnicos bastante complejos.
Hoy las cosas han cambiado.
Existen sistemas de inteligencia artificial capaces de analizar grabaciones y generar voces sintéticas que reproducen el tono, la pronunciación y otras características de una persona.
Dependiendo de la calidad del material utilizado y de la tecnología disponible, el resultado puede llegar a ser muy convincente.
Esto abre la puerta a nuevas modalidades de fraude telefónico, especialmente cuando los delincuentes consiguen que la víctima crea estar hablando con un familiar, un responsable de empresa o alguien conocido.
Y aquí está uno de los mayores peligros: muchas personas siguen considerando que reconocer una voz es suficiente para confirmar la identidad de quien llama.
La realidad es que, con las tecnologías actuales, escuchar una voz familiar ya no garantiza que estemos hablando con su verdadero propietario.
No es necesario hacerse pasar por un famoso para cometer una estafa
Aunque en esta ocasión los delincuentes han utilizado la identidad de un obispo, esta técnica puede aplicarse a situaciones mucho más cotidianas.
Imaginemos que recibimos una llamada de alguien que aparentemente tiene la voz de nuestro hijo, nuestra pareja o un familiar cercano.
Nos dice que ha tenido un problema, que necesita dinero urgentemente o que debemos facilitar unos datos para solucionar una situación.
Si la voz resulta convincente y la llamada transmite urgencia, es posible que reaccionemos sin comprobar quién está realmente al otro lado del teléfono.
Algo parecido puede ocurrir en las empresas.
Un trabajador podría recibir una llamada que aparentemente procede de su jefe o de un responsable de administración, solicitándole que realice una transferencia o facilite información confidencial.
No hace falta que la voz sea perfecta. En muchas ocasiones, la presión, la confianza y las prisas pueden ser suficientes para que la víctima caiga en el engaño.
El Obispado advierte de que nunca solicita este tipo de pagos por teléfono
Tras detectar los intentos de fraude, la Diócesis de Coria-Cáceres ha querido dejar claro que ni el obispo, ni los vicarios, ni los sacerdotes realizan solicitudes de esta naturaleza mediante llamadas telefónicas, correos electrónicos o redes sociales.
También ha recomendado desconfiar de las peticiones urgentes, especialmente cuando incluyen transferencias económicas o solicitudes de información personal.
La institución insiste en que, ante una llamada sospechosa, lo más seguro es interrumpir la conversación y contactar directamente con la persona o entidad mediante sus canales oficiales.
¿Cómo podemos protegernos de las estafas con voces clonadas?
El problema de estas estafas es que no siempre podemos detectar el engaño simplemente escuchando.
Por eso, es importante adoptar ciertas precauciones:
1. No confíes únicamente en la voz. Aunque reconozcas perfectamente a la persona que aparentemente te llama, confirma su identidad si te solicita dinero o datos confidenciales.
2. Desconfía de las urgencias. Los delincuentes suelen crear situaciones de presión para impedir que la víctima piense con tranquilidad.
3. Cuelga y llama tú. Si recibes una petición extraña, termina la conversación y contacta con esa persona utilizando el número que ya tienes guardado.
4. No facilites contraseñas ni códigos de seguridad. Ninguna llamada inesperada debería servir como motivo para entregar claves bancarias, códigos recibidos por SMS o información confidencial.
5. Verifica las transferencias. Si alguien te pide cambiar una cuenta bancaria o realizar un pago urgente, confirma la operación mediante otro canal de comunicación.
6. Acuerda una palabra de seguridad familiar. Puede resultar útil para verificar situaciones de emergencia, siempre que esa palabra no sea pública ni fácilmente deducible.
Si ya has facilitado datos bancarios o realizado una transferencia, contacta inmediatamente con tu entidad financiera y denuncia lo ocurrido ante las autoridades.
Un problema que puede ir a más
La inteligencia artificial ofrece enormes posibilidades en ámbitos como la medicina, la educación, la informática y la atención al cliente.
Sin embargo, también está facilitando herramientas que pueden utilizarse para manipular imágenes, falsificar vídeos o reproducir voces sin autorización.
El caso de Coria-Cáceres es una muestra de cómo estas tecnologías pueden acabar utilizándose para explotar la confianza de las personas.
Los delincuentes ya no necesitan presentarse físicamente ni conocer personalmente a sus víctimas. Una llamada telefónica puede ser suficiente para poner en marcha el engaño.
Y aunque los sistemas de detección también están evolucionando, la prevención sigue siendo una de las mejores defensas.
La próxima vez que recibas una llamada de alguien conocido solicitándote dinero o información urgente, recuerda que reconocer su voz no es suficiente. Antes de hacer nada, comprueba que realmente es esa persona.
Porque hoy, con inteligencia artificial, incluso una voz perfectamente familiar puede ser falsa.
AHL INFORMÁTICA | Actualidad tecnológica y ciberseguridad
Fuentes:
- Comunicado oficial de la Diócesis de Coria-Cáceres, 13 de octubre de 2026.