La UCO refuerza sus medios tecnológicos con un contrato de casi 200.000 euros para acceder a teléfonos protegidos, recuperar información eliminada y analizar dispositivos electrónicos. La medida llega mientras continúan abiertas varias investigaciones judiciales relacionadas con el entorno del Gobierno.
Los teléfonos móviles se han convertido en una de las principales fuentes de información de las investigaciones judiciales. Conversaciones de WhatsApp, correos electrónicos, fotografías, documentos y archivos que sus propietarios creían haber eliminado pueden acabar siendo piezas importantes para esclarecer determinados hechos. La Guardia Civil lo sabe y quiere reforzar sus capacidades para acceder a esta información, incluso cuando los dispositivos están bloqueados o sus archivos han sido borrados. La Unidad Central Operativa (UCO) contará con servicios especializados de informática forense mediante un contrato cercano a los 200.000 euros, destinado a mejorar sus posibilidades de recuperación y análisis de datos digitales. La contratación llega en un momento especialmente delicado, con diferentes investigaciones judiciales abiertas que afectan a personas vinculadas al entorno político del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Aunque el contrato no está destinado expresamente a ninguno de estos procedimientos, resulta evidente la importancia que ha adquirido el análisis de dispositivos electrónicos en las investigaciones policiales.
Un móvil bloqueado puede esconder información importante
Hasta hace unos años, recuperar información de determinados teléfonos resultaba relativamente sencillo. Sin embargo, los sistemas de seguridad actuales han cambiado considerablemente las cosas. Los fabricantes incorporan mecanismos de cifrado cada vez más avanzados, sistemas de protección mediante contraseñas y tecnologías destinadas a impedir que terceros accedan a los datos sin autorización. Esto supone un problema para los investigadores cuando necesitan examinar un teléfono intervenido judicialmente y no disponen de sus claves de acceso. Con esta contratación, la Guardia Civil pretende contar con especialistas y herramientas capaces de abordar situaciones especialmente complicadas, como dispositivos protegidos, memorias dañadas o información que ha sido eliminada. También se contempla el análisis de ordenadores, unidades de almacenamiento y otros soportes electrónicos que puedan contener datos relevantes. Pero hay algo que conviene aclarar: no existe una herramienta milagrosa capaz de desbloquear cualquier teléfono o recuperar absolutamente todo lo que se haya borrado. Cada dispositivo es diferente y el resultado depende de muchos factores, especialmente del sistema operativo, el tipo de memoria, las medidas de seguridad y el estado en el que se encuentre.
Borrar un archivo no siempre significa hacerlo desaparecer
Una de las cuestiones que más interés despierta es la posibilidad de recuperar conversaciones, fotografías o documentos eliminados. En informática, borrar un archivo no siempre implica que desaparezca inmediatamente toda la información que lo componía. Dependiendo del dispositivo y de cómo se haya realizado el borrado, pueden quedar registros o copias que permitan recuperar parte de su contenido. También pueden existir copias de seguridad, archivos temporales o información sincronizada con otros dispositivos. Ahora bien, en los teléfonos modernos la situación es bastante más complicada. El cifrado de la memoria y los mecanismos de eliminación segura pueden hacer imposible la recuperación, incluso utilizando equipos profesionales. Por eso, cuando se habla de recuperar mensajes borrados de WhatsApp o información eliminada de un teléfono, hay que analizar cada caso antes de asegurar que esos datos podrán recuperarse.
La UCO y las investigaciones judiciales
El refuerzo de los medios tecnológicos coincide con diferentes procedimientos judiciales en los que participa la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.
Entre ellos figuran investigaciones relacionadas con el denominado caso Koldo y otras actuaciones que han situado a distintas personas del ámbito político en el centro de la actualidad.
Los teléfonos móviles y las comunicaciones electrónicas han adquirido una importancia considerable en este tipo de procedimientos, ya que pueden ayudar a reconstruir conversaciones, verificar fechas y contrastar información obtenida durante las investigaciones.
No obstante, el contrato publicado no permite afirmar que los nuevos servicios vayan a utilizarse específicamente en alguno de estos casos.
Será la propia Guardia Civil, dentro de las correspondientes actuaciones judiciales, la que determine cuándo y para qué resulta necesario recurrir a estas herramientas.
No basta con recuperar los datos: hay que demostrar que son auténticos
Existe otro aspecto que muchas veces pasa desapercibido cuando se habla de informática forense.
Recuperar un archivo puede ser complicado, pero demostrar que no ha sido alterado y que procede realmente del dispositivo investigado es igual de importante.
Los especialistas deben seguir procedimientos que permitan conservar la integridad de las pruebas, documentar las operaciones realizadas y garantizar su trazabilidad.
De poco serviría recuperar una conversación si posteriormente no pudiera acreditarse su origen o si existieran dudas sobre una posible manipulación.
Por eso, este tipo de trabajos requiere personal cualificado, laboratorios especializados y procedimientos que respeten las garantías legales.
La tecnología también ha cambiado la forma de investigar
Hace años, buena parte de las pruebas de una investigación podían encontrarse en documentos impresos, agendas o registros bancarios. Hoy, una enorme cantidad de información se concentra en dispositivos electrónicos que llevamos constantemente encima.
Un teléfono puede almacenar años de conversaciones, fotografías, documentos y registros de actividad. Información que, analizada correctamente y con autorización judicial cuando corresponda, puede resultar determinante para esclarecer determinados hechos.
Sin embargo, también hay que tener presente que la tecnología utilizada para proteger nuestra privacidad avanza al mismo tiempo que las herramientas de investigación.
Los fabricantes mejoran continuamente sus sistemas de seguridad y los especialistas en informática forense tienen que adaptarse a dispositivos cada vez más complejos.
La contratación de estos servicios por parte de la Guardia Civil es un ejemplo más de esa evolución.
Lo que hace apenas unos años parecía propio de una película policial se ha convertido en una parte habitual de numerosas investigaciones.
Y aunque muchas personas piensen que pulsar el botón de eliminar es suficiente para hacer desaparecer determinada información, la realidad es bastante más compleja.
En informática, lo importante no es únicamente lo que vemos en la pantalla, sino también lo que puede permanecer almacenado detrás de ella.